viernes, 4 de octubre de 2013

¿Plantón? (I)


Son las 6.45 pm y acabas de cerrar la sesión de Skipe. Has cerrado la tapa del portátil sin acabar de creértelo, mirando al vacío y flipando al pensar que en 2 horas y 15 minutos te encontrarás con ella.
Habéis acordado tener una cita de una forma espontánea. Yo si digo que voy es que voy. Eso es lo que te ha dicho, entre otras cosas, aunque hablar no ha hablado tanto.
Una cita que se presenta prometedora, aunque tú hayas insistido en el hecho de que no tienes expectativas. Os vais a conocer en persona y no puedes evitar  reflexionar sobre la descripción que acabas de hacer para que ella pueda reconocerte. Un pantalón azul y una camiseta negra, eso es lo que te pondrás.
Analizas todos los datos de los que dispones, mientras revoloteas por tu casa poniendo remedio al desorden que te rodea. Importante decir que también habéis acordado algo más: ella te llamará a las 8 para decirte cuándo sale de casa. Me quedo más tranquila si me llamas, escribiste. Yo si digo que voy es que voy. Esa afirmación contundente vuelve a tu cabeza. Pero eso de que te quedas más tranquila, no te lo crees ni tú porque hay algo que te hace sentir muy intranquila: ella.
No te fías y sabes que ella tiene tu nº de teléfono y también sabes que tú no tienes el suyo porque eres boba y porque no has insistido en que te lo diera, no se lo has pedido para asegurarte de que EXISTE. Fallo de principiante y a estas alturas.
Acabas de dar tu número a una completa desconocida que no ha hecho otra cosa que mandarte fotos de ella: tomando el sol desnuda en su piscina, desnuda en la bañera, en la cocina, con un delantal y casi desnuda. Ella en el sofá fumando y con medias de rejilla. A ella le gusta hablar así: con imágenes.
7.15 pm. Ha pasado media hora, te quedan 45 minutos para oírla por primera vez y 1 hora y 45 minutos para verla.  Te llamaré a las 8.  Recuerdas esas palabras y te sonríes, mirando de refilón la pantalla de tu móvil y comprobando la hora una vez más.
Tic, tac.
El tiempo ha comenzado una cuenta atrás que te está poniendo nerviosa, intuyes que algo no va bien, hay algo que te hace sentir tensión de novata, como cuando estabas a punto de hacer un examen. Suspender esta noche no es una opción y van quedando menos de 2 horas.
No puedes evitar pensar que te has comportado como una auténtica pardilla. Quedarás con ella en un sitio concreto, a una hora pactada y ya veremos qué ocurre, cómo fluye la conversación y qué sensación os causáis. A las 9 de la noche por fin verás su cara.
El reloj de tu móvil marca las 8 de la tarde. Sigue avanzando el tiempo y no te llama.

[…Continuará….]



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